Lo que la lesión de Rodrygo nos enseña sobre la relación entre pie y rodilla

Una lesión que muestra lo importante que es la biomecánica

En el fútbol profesional las lesiones de rodilla son relativamente frecuentes, especialmente cuando se producen cambios bruscos de dirección.

Un ejemplo reciente que llamó mucho la atención fue el caso de Rodrygo Goes:
sufrió una rotura de ligamento cruzado y menisco… y continuó jugando durante casi 30 minutos.

Más allá de la sorpresa que generó, este tipo de lesión nos ayuda a entender algo importante:
muchas lesiones de rodilla empiezan con lo que ocurre en el pie.

Relación entre pie y rodilla en lesiones deportivas


Cuando el pie se queda fijo y la rodilla gira

Muchas roturas del Ligamento Cruzado Anterior (LCA) en fútbol ocurren en una situación muy concreta:

Ese movimiento se conoce como valgo dinámico.

En este gesto, la rodilla colapsa hacia la parte interna mientras el pie permanece apoyado, generando una tensión importante en las estructuras de la articulación.


El papel del calzado y el agarre con el suelo

En deportes como el fútbol, las botas con tacos están diseñadas para aumentar el agarre con el césped.

Esto tiene ventajas para el rendimiento, pero también implica algo importante desde el punto de vista biomecánico.

Si durante un giro el pie queda demasiado fijado al suelo, la rotación que debería liberarse en el pie o el tobillo puede transmitirse directamente hacia la rodilla.

Cuando esto ocurre, la torsión se concentra en estructuras como:

Y es ahí donde pueden producirse lesiones.


No solo ocurre en fútbol

Este tipo de mecanismo lesional no es exclusivo del fútbol.

En deportes como:

los giros bruscos y cambios de dirección son muy frecuentes.

Si el pie queda fijado durante ese movimiento, la rodilla recibe gran parte de la carga rotacional, aumentando el riesgo de lesión.


Lo que ocurre también en el gimnasio

Aunque pueda parecer muy diferente, algo parecido puede ocurrir durante el entrenamiento.

En el gimnasio, usar zapatillas muy blandas o excesivamente amortiguadas puede hacer que el pie pierda estabilidad.

Cuando el pie no controla bien el apoyo:

Por eso, el control del pie y la estabilidad de la pisada son factores clave en la prevención de lesiones.


Muchas lesiones de rodilla empiezan en el pie

El caso de Rodrygo sorprendió porque siguió jugando casi media hora después de lesionarse.

Pero desde el punto de vista biomecánico, este tipo de situaciones nos recuerda algo fundamental:

la prevención de muchas lesiones de rodilla empieza analizando algo mucho más abajo: cómo funciona el pie.

La forma de apoyar, la estabilidad del calzado o el control durante los giros pueden marcar una gran diferencia en deportes con cambios de dirección constantes.

Porque a veces, proteger la rodilla empieza por entender cómo trabaja el pie en cada paso.